UNA REFELEXIÓN SOBRE EL AFEITADO.

Jueves, 10 de Enero de 2008 22:21 Eneko Andueza
Imprimir
Quizá sea el afeitado uno de los males endémicos, uno de los fraudes más nefastos y antiguos en la fiesta de los toros.
(Vaya por delante que este artículo, resulta ser una reflexión poco profunda, ligera y, de alguna forma edificante para aquellos espectadores ó aficionados que se quieran iniciar un viaje por los problemas y circunstancias que afectan a la fiesta. 

Muchas han sido las polémicas sobre la trampa más vieja del toreo. Se tienen conocimiento del afeitado desde hace siglos, cuando el mueco (los ganaderos modernos lo llaman ahora “cajón de curas”) todavía no existía y se mutilaba las defensas de los toros a lidiar zambulléndolos en el río Guadalquivir y afeitándolos sin pudor alguno desde las barcas.

Ahora bien, si muchos y diversos han sido los debates en tornos a semejante lacra, existe uno entre todos ellos que nos deriva al núcleo del problema: ¿Quién es el causante que provoca el fenómeno del afeitado?

Es difícil abstraerse de un hecho tan sencillo como evidente en el sentido de que a nadie se le escapa que los toreros, y especialmente las mal llamadas figuras han aplicado y aplican de forma continuada la máxima del mínimo esfuerzo para un máximo rendimiento, o, si me lo permiten, mínimo riesgo para máximo beneficio.

Iniciado el camino por esta reflexión, tampoco debemos dejar de lado a otras tres figuras clave tratándose de éste asunto: apoderados, empresarios y, evidentemente, ganaderos.

Sería impensable que una figura matara ochenta o cien corridas de toros al año yendo por derecho y lidiando toros en su más absoluta integridad. Sería impensable, digo, porque la exigencia de matar un toro bravo, encastado, íntegro, exige infinitamente más de los que puede exigir cualquier borrego descastado, domesticado y afeitado de los que se lidian (por decir algo) hoy en día.

El afeitado es una cuestión de dinero, así de sencillo. Las figuras quieren ganar dinero, y eso, inevitablemente conlleva el verse obligado a matar un número determinado de toros. Mínimo riego para un máximo de festejos a una cantidad determinada de dinero.

Evidentemente, el apoderado defiende los intereses y, de común acuerdo con el matador, plantea la temporada en número de festejos y dinero a percibir. Indudablemente en estas negociaciones entra de forma directa la figura del empresario, que, a su vez, también desea ganar un máximo de dinero, para lo cual, debe confeccionar los carteles en base, generalmente, a las figuras. Por tanto, ya tenemos un frente común dispuesto a llenarse el bolsillo.

El nivel de exigencia que posee un toro íntegro es el principal enemigo a batir, luego la figura de turno y su apoderado, en base al objetivo de enriquecerse a toda costa establecen ciertos elementos que rebajen el nivel de riesgo de torero en cuestión. Primer objetivo: el afeitado (luego vendrá el resto).

El empresario es consciente que necesita de las figuras para engordar la taquilla, por tanto, dentro del acuerdo al que llegue con el apoderado, y defendiendo cada cual sus intereses económicos, el primero exige que la corrida esté “arreglada” (como les gusta decir a ellos). Sin esa merma en las condiciones del toro a lidiar, amén del trapío y las condiciones de comportamiento en base a la selección de cada ganadería, no hay acuerdo. Por tanto, el empresario, habida cuenta que su único objetivo es el de hacer taquilla importándole poco, y en nuestros días nada, en lo referente a la calidad e integridad del espectáculo, acepta dicha condición sin paliativos a fin de contar con las figuras en sus carteles. Luego figura y apoderado instigan y el empresario enseguida se convierte en cómplice.

A todo esto, se debe de buscar un torete a modo  un ganadero que no tenga escrúpulos o que, llegado el momento, se vea obligado a permitir semejante fechoría a sus animales.

Llegados a este punto debemos diferenciar entre ganaderos y ganaduros, elemento que define perfectamente los escrúpulos y amores por el toro y por la fiesta de cada cual.

Lo cierto es que todavía quedan ganaderos de verdad, ganaderos de bravo que siguen al pié del cañón criando un toro bravo, encastado, un toro que precisamente no es lidiado (o lo que sea) por las figuras, un toro que, generalmente sale íntegro y que, desgraciadamente se ve en plazas de menor categoría o, llegado el caso el plazas de cierta o mucha relevancia, incluso en la primera plaza del mundo que es Las Ventas, pero en festejos de escasa relevancia en cuanto a los toreros que la matan.

Incluso los hay que, aún siendo parte de este primer grupo de ganaderos, se han visto obligados a tener que transigir la las exigencias impuestas por las figuras dado que si no lo hacía se quedaba con la camada al completo en el campo. Las circunstancias económicas han condicionado mucho, sobre todo hace unas cuántas décadas en las actitudes de muchos ganaderos a los que se les ha repetido aquello de...” o afeitas la corrida o no te la mato”. Si no hay afeitado no se venden las corridas y los toros en el campo no producen más que ruina. A tragar toca.

Lo peor viene con el tercer grupo, el de los ganaduros. El ganaduro es un personaje que desea vender sus toros sí o sí. El ganaduro es un ser sin escrúpulos, nuevo rico en muchos de los casos, ganadero por circunstancias económicas. Aunque no nos engañemos, el ganaduro también puede ser un personaje con apellido de rancio abolengo, título nobiliario incluido, y tremenda influencia en ciertos sectores económicos y taurinos que les ha permitido imponer un toro criado a antojo de las figuras para su lucimiento único y exclusivo en la faena de muleta.

Lastimosamente los ganaduros han infectado el campo bravo de toros descastados, mansotes pero nobles, dóciles, sumisos, blandos y adocenados genéticamente para un comportamiento excesivamente dulce en la muleta. Y alguno se preguntará, ¿con semejante toro también es preciso afeitar?. Pues sí, querido amigo, pues cualquier medida que implique la merma de facultades del animal, aunque sea un borrego adocenado es bienvenida. No se olviden de aquello del máximo beneficio con mínimo riesgo, que un descuido nos puede costar la temporada que diría algún apoderado...

Además de todo esto y, por si fuera poco, afeitan por defecto, sin la más mínima exigencia por parte de nadie, lo cual, añadido a los expuesto en el párrafo anterior, les pone en primera línea de mercado a los ojos de figuras – apoderados y de empresarios (cuantos menos problemas para contratar tenga mejor para él).

A la vista de la radiografía claro está quién instiga, quien complace y quién traga (o no) con el tema del afeitado. Es más, cabe destacar que, en la mayoría de los casos la figura o torero de turno manda a su “veedor” a “arreglar” la corrida, es decir, que, ni tan siquiera el ganadero interviene (aunque si transige) en semejante operación.

Huelga decir que los grandes perjudicados de esta cadena son, de una parte el toro íntegro que queda en la dehesa o se ve en el humillante trance de verse impotente mientras unos señores mutilan y disimulan la mutilación de sus defensas para restar peligrosidad, y, de otro lado los aficionados que, tarde tras tarde deben soportar una fiesta que en nada tiene que ver con la íntegra y auténtica que añoran.

Bien es cierto que el toro pega la cornada con los riñones, pues ahí donde radica su fuerza, y no en los pitones, aunque tampoco es menos cierto, que una mutilación de dichos pitones supone la eliminación de una referencia indiscutible a la hora de hacer blanco en el torero. Claro ejemplo es el de cualquier humano que, mutilado de cualquiera de sus extremidades, y, durante los primeros meses tras la mutilación aún siguen percibiendo una sensación psíquica de la existencia de la extremidad amputada, hasta el punto, incluso de estar convencidos de tener sensibilidad en un brazo o una pierna que ya no existe. Salvando lógicamente toda distancia comparativa, hay un hecho evidente que se pone de manifiesto: el afeitado, además de un fraude, es uno de los elementos de mayor humillación hacia un toro bravo.

¿Quién afeita? Quien lo manda, quien lo exige, quien lo impone, quien transige y resulta ser cómplice.... y por mucho que lo tapen de publicidad, de mentiras y grandilocuencias en la prensa, o, incluso con esperpénticas fumadas durante el paseíllo, no deja de ser uno de los peores venenos para una fiesta que los sufre desde hace demasiados años.

Última actualización el Miércoles, 27 de Febrero de 2008 20:47  

Perfíl de la información

Application afterLoad: 0.001 seconds, 0.30 MB
Application afterInitialise: 0.038 seconds, 1.00 MB
Application afterRoute: 0.052 seconds, 1.43 MB
Application afterDispatch: 0.106 seconds, 2.07 MB
Application afterRender: 0.110 seconds, 2.13 MB

Memoria usada

2265024

10 queries identificadas

  1. SELECT *
      FROM jos_session
      WHERE session_id = '8tuk3t0ad6jhtmb5o1i2sg9lk0'
  2. DELETE
      FROM jos_session
      WHERE ( TIME < '1653108454' )
  3. SELECT *
      FROM jos_session
      WHERE session_id = '8tuk3t0ad6jhtmb5o1i2sg9lk0'
  4. INSERT INTO `jos_session` ( `session_id`,`time`,`username`,`gid`,`guest`,`client_id` )
      VALUES ( '8tuk3t0ad6jhtmb5o1i2sg9lk0','1653109354','','0','1','0' )
  5. SELECT *
      FROM jos_components
      WHERE parent = 0
  6. SELECT folder AS TYPE, element AS name, params
      FROM jos_plugins
      WHERE published >= 1
      AND access <= 0
      ORDER BY ordering
  7. SELECT m.*, c.`option` AS component
      FROM jos_menu AS m
      LEFT JOIN jos_components AS c
      ON m.componentid = c.id
      WHERE m.published = 1
      ORDER BY m.sublevel, m.parent, m.ordering
  8. SELECT template
      FROM jos_templates_menu
      WHERE client_id = 0
      AND (menuid = 0 OR menuid = 0)
      ORDER BY menuid DESC
      LIMIT 0, 1
  9. SELECT a.*, u.name AS author, u.usertype, cc.title AS category, s.title AS SECTION, CASE WHEN CHAR_LENGTH(a.alias) THEN CONCAT_WS(":", a.id, a.alias) ELSE a.id END AS slug, CASE WHEN CHAR_LENGTH(cc.alias) THEN CONCAT_WS(":", cc.id, cc.alias) ELSE cc.id END AS catslug, g.name AS groups, s.published AS sec_pub, cc.published AS cat_pub, s.access AS sec_access, cc.access AS cat_access  
      FROM jos_content AS a
      LEFT JOIN jos_categories AS cc
      ON cc.id = a.catid
      LEFT JOIN jos_sections AS s
      ON s.id = cc.SECTION
      AND s.scope = "content"
      LEFT JOIN jos_users AS u
      ON u.id = a.created_by
      LEFT JOIN jos_groups AS g
      ON a.access = g.id
      WHERE a.id = 182
      AND (  ( a.created_by = 0 )    OR  ( a.state = 1
      AND ( a.publish_up = '0000-00-00 00:00:00' OR a.publish_up <= '2022-05-21 05:02:34' )
      AND ( a.publish_down = '0000-00-00 00:00:00' OR a.publish_down >= '2022-05-21 05:02:34' )   )    OR  ( a.state = -1 )  )
  10. UPDATE jos_content
      SET hits = ( hits + 1 )
      WHERE id='182'

Archivos de idioma cargados

Sin traducir las cadenas de diagnóstico

Ninguno

Sin traducir las cadenas de diseñador

Ninguno