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El pasado mes de junio, recibo un emeil de Vicente anunciándome que los aficionados del Club Taurino de Calahorra habían decidido invitarle pera dar el pregón de las fiestas y para dar los coloquios y que contaban conmigo también. Por mis circunstancias personales, debía de hacer encajes de bolillos para dar una respuesta inmediata y le pedí un tiempo. No pude asistir el 11 de agosto al pregón, pero esperaba estar dando los coloquios, por las fechas, es difícil encontrar alguien que me sustituya en el trabajo. Al final mi hija, dejó algunos días de sus vacaciones, para que pudiera ir a cumplir con unos aficionados especiales.
Digo aficionados especiales porque sabía que el Maestro Alfonso había dado los coloquios durante muchos años y el nivel de estos es altísimo. Por supuesto que es uno de los clubs que merece mucho la pena y de los que hay muy poquitos en España. Los coloquios serían los días 30, 31 Agosto y 1 de Septiembre.
A su vez también me habían invitado la Asociación Taurina el Quite de Calasparra el día 2 de septiembre. Sintiéndolo mucho tuve que decirles que será para otra vez. Todo no se puede. Además, los aficionados estábamos excelentemente representados en esta ciudad de Murcia.
El jueves 30 después de mi jornada laboral completada, me puse en camino a Calahorra.
Dos simulacros de corridas y una corrida de toros. Los simulacros con todos los alicientes de las corridas-circo. Lo más representativo de los Tomateros. Toros inválidos. Sustituciones sin saber porque, tanto de ganaderías como de toreros, broncas en los tendidos por parte de los allegados a los tomateros. Hasta un presidente que no tiene ni idea de que va esto. No merece estar en un palco.
Lo del presidente es caso aparte, si el primer día, el escándolo lo provocó el marquesito y sus empleados, todos los días tuvimos que padecer a un presiente que no se enteró de nada, o no quería enterarse. Si bien aprobó 12 inválidos para los dos simulacros de corridas y no cambio ninguno que rodó por los suelos de la plaza, el tercer día cambió uno de Dolores Aguirre, por el simple hecho de ser manso y no embestir a los capotes. Ni tan siquiera supo, quiso o pudo, cambiar el tercio para que salieran los caballos y poder ver como reaccionaba el manso. Solo se le ocurrió montar la bronca a Iban Fandiño y cambiar el toro.
Otro espectáculo lamentable ha sido ver subir y bajar a la Guardia Civil, hasta el punto que a un aficionado por protestar, le fueron a pedir la documentación, como por protestar al presidente era muy descarado sancionarlo, lo hicieron porque estaba con una botella ¡en Calahorra! que es algo normal que se lleven hasta garrafones a la plaza, y que no es solo responsabilidad del aficionado el que le permitan meter junto con la me rienda una botella de vidrio, es responsabilidad también del empresario, como todo el mundo sabe, menos el Sr. Manuel González.
Pero el colmo del presidente, que no sabe siquiera que existen los avisos, cuarenta y cinco minutos se pasó Jesulin hasta que entró a matar por primera vez, el colmo como decía, es que intentó hasta detener a la ganadera Dolores Aguirre por protestarle la devolución del segundo toro. Y diciéndole tan pancho, ¿quien es Usted para decirme lo que tengo que hacer? cuando la ganadera lo único que le decía es que cambiara el tercio para picar al toro. Sino fuera tan serio el tema estaremos partiéndonos de risa todavía. Menos mal que mandó a los dos números de la Guardia Civil para abajo, porque si no, seguro que se lía otra vez una gorda.
Con estos personajes en los palcos y en los ruedos se puede hacer una idea lo que está ocurriendo por esas plazas del Estado.
Bueno, dentro de la nefasta feria programada por el empresario, hay que destacar la tarde del 1 de Septiembre, una corrida de toros de Dolores Aguirre, bien presentados, mansos, pero encastados o como le gusta decir a Vicente con genio, que hicieron que no nos aburriéramos nadie, como suele ocurrir cuando hay toros. Bien Fandiño con poder y mando y bien Robleño que después de dos lidias desastrosas, supo sacarle algunos muletazos a los dos mansos que le tocaron en suerte.
Pero como esto no quiere ser una crónica de las corridas, si no del viaje, sigamos.
Todas las tardes en los salones del Hotel Ciudad de Calahorra a las 20,30 h empezábamos a charlar de toros. Mucha responsabilidad, sobre todo después de haberse sentado en esa mesa Alfonso Navalón. Solo decir que dejamos el pabellón alto, creo sinceramente que no lo defraudamos, ni a él, ni a los que año tras año han escuchado sus enseñanzas y análisis. Escucharon los análisis serios de dos aficionados que solo tenían el interés de decir lo que había pasado en la plaza. Vicente lo ha bordado.
Lo del Club Taurino de Calahorra es un lujazo. No solo por la organización, sino también por lo claro que tienen la situación actual de la fiesta. Fue un lujazo ver la reacción ante los atropellos del Taurineo. Pocos clubs hubieran tenido la reacción de este, en defender a los aficionados. 
Pocos clubs o peñas sacan a la calle sus opiniones sobre una empresa que está echando por tierra la plaza de Calahorra. Y sobre todo pocos clubs o peñas, tienen la capacidad de trabajo de esta.
Me sorprendió el libro que editan todos los años, no solo por su contenido, también porque estaba en muchísimos escaparates de la ciudad. Impresionaba ver al maestro con sus zahones montado en la bicicleta, cuando venia de tentar de Campocerrado, creo que era. Toda una alegría.
También me sorprendió que todos los días, Félix se metiera en los fogones del local social y se liara a las ocho de la mañana, ha hacer el almuerzo para todos aquellos socios que se pasaban por allí, no solo estos, allí creo que acudía medio Calahorra después de los apartados. Eso es estar involucrado en las fiestas.
No nos han dejado ni un momento, todos los días detrás nuestro para que no nos faltara de nada, perdiendo ellos de su tiempo y de disfrutar de sus fiestas y familia para que no nos faltara nada.
Han sido unos días inolvidables, hablando de toros, que no viendo toros. Pero merece la pena los sinsabores que nos da el taurineo y sus lameculos, solo por poder disfrutar de la amistad de gente como Diego, David, Sito, Félix y a los más de trescientos amigos del Club Taurino de Calahorra. Siento no poder expresar, una vez más, todas las emociones que hemos sentido.
Dejo como siempre algo de lo que allí ha sucedido. Un abrazo para todos y muchas gracias, amigos.







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