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Siempre he dicho que en este mudo de los toros, lo más importante, lo más li mpio y lo que merece la pena, está fuera de las plazas. Llegará el día en que no necesitaremos ir a ellas, para poder disfrutar de la otra fiesta auténtica y justa.
Y sobre autenticidad y justicia quiero juntar unas cuantas letras. Es un deber y una obligación, aunque ciertamente un poco tardía, pero si he de confesar la verdad, siempre que lo he intentado, me siento mal, me siento triste y no consigo ni juntar esas letras que expresen mis sentimientos, hacia una persona que como decía antes, rezuma autenticidad y justicia.
Mi relación con ella no ha sido muy estrecha, justo los contactos que propiciaba algunas veces cuando quedaba con el maestro, eso en cuanto contacto físico, porque Alfonso, rara era la vez que no me dejaba tarde o temprano, porque había quedado con ella o la estaba esperando, con lo cual uno, que siempre ha procurado no estorbar, se retiraba sabiendo que el Maestro quedaba en buenas manos. Pero aunque no nos hemos tratado en esceso, siempre la he admirado por el amor y el cariño que le tenia a Alfonso. Es de esas persoanas que aunque no tengas una relación muy estrecha, es como si la tubieras. Siempre estaba ahí, siempre protegiendo y cuidando al Maestro. Y eso te daba tambein a ti seguridad de que Alfonso iba ha estar bien.
Él la adoraba como genio que era, con esas actitudes de un amor de locura. Con un amor que sabia reconocer lo importante que es tener una buena compañera al lado. Pero como genio que era, también la hacia rabiar en demasiadas ocasiones.
Ella que lo llegó a conocer mejor que nadie, se lo perdonaba todo. Lo mimaba, lo cuidaba, lo defendía y lo sigue defendiendo, como nadie y cuando llegó el momento supo despedirlo con dignidad y con la mayor discreción del mundo. Lo despidió como lo que es, una Señora de los pies a la cabeza. No ha querido saber nada más de nada. Ella ama a Alfonso desde lo más profundo del corazón y cuando el nos dejó, se quedó solo con su amor, lo demás no le im portaba ni le importa.
Bueno si hay algo que le sigue importando y muy mucho, la memoria del Maestro y la amistad de los que lo queríamos.
Antes os decía que mi relación con ella, no era muy estrecha, por desgracia para mí. Eso no ha impedido que le haya querido como compañera del Maestro y sobre todo como una persona que sabia estar en todo momento al lado de él, como una persona que cuando casi todo el mundo le volvió la espalda, ella supo estar ahí y abrirle su corazón. Que como decía antes se alegraba de los éxitos de Alfonso y sufría y sufre como nadie, cuando no se hace justicia con él.
No hace mucho, cuando estuve en Salamanca para la operación de mi padre, tuve la inmensa suerte de pasar unas horas con ella. Fue un día maravillosos y que hablamos y charlamos de muchas cosas. Sigue siendo una señora en toda la extensión de la palabra. Sabe estar a la altura del maestro. Espero poder recuperar el tiempo perdido. Ya sé que cada vez que viaje a Salamanca tengo otro teléfono que marcar, para pasar el rato que ella se digne compartir con este juntaletras.
Así me quitaré también de tener que rozar a mucha gentuza que le vuelve la cara o que no la trata con la dignidad que se merece. Y es que esa Salamanca a la que amamos, y que entre sus calles acoge a excelentes personas, también habitan en ella, mucha miseria humana, porque si bien en todos los sitios del mundo hay gente buena y mala, en Salamanca predomi na la envidia y los clasistas de mentes cerradas y conservadoras, que no valoran a las personas por su meritos intelectuales, sino por sus meritos económicos o por su posición social. La inmensa mayoría siguen venerando a Millan Astray en vez de a Miguel de Unamuno. Siguen llamando al jefe, el amo. Y lo malo del tema es que ahí se encuentran a gusto. Lógicamente esta especie humana, les cuesta mucho admitir a su lado a personas con una inteligencia superior a la suya y sobre todo, a personas que van por la vida valorando y amando la inteligencia.
Desde estas páginas y aunque no haya sabido expresar como quisiera, los sentimientos de agradecimiento hacia ella, quiero gritar, muchas gracias Carmen por todo y que sepa que su amor y su cariño hacia Alfonso y todo lo que él significa, no han caído en saco roto, muchos somos los que le debemos mucho a ella. Y que aquí nos tendrá siempre para lo que necesite. Ya sabemos que el hueco del maestro, va ha ser imposible de llenar. Pero por lo menos lo haremos más pequeño.
Un besazo señora.
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