| Con el corazón muy agradecido.
Decía el maestro Alfonso Navalón que, nunca se debía poner el titulo a un artículo antes de escribirlo. No cumplo la regla. Tengo algunas cosas que quisiera comentar después de estar pasando, eso que por desgracia nos llegará a todos con la edad. Y que no es otra cosa que el pasar por los hospitales, bien sea por nosotros o por los seres queridos.
Una de las cosas más importantes, o quizás en estos momentos la más importante, que me ha pasado gracias a la fiesta, es tener y disfrutar de grandes amigos. Gente que se han volcado en los momentos duros, que es cuando se nota quienes son amigos de verdad y no de boquilla e interesados. Se agradece mucho más, cuando la preocupación de los amigos, es por un ser querido por ti. Claro está que a los amigos de fuera de la fiesta se lo agradeceré personalmente. Porque muchos de ellos, a lo mejor se ponen colorados de salir en una página taurina, son un poco cabroncetes. No le va “la fiesta española”
He redescubierto por ejemplo, a Paco Cañamero como amigo, cierto es que en muchas ocasiones ya lo había demostrado, pero era en las ocasiones de felicidad. En esta, ha sido por que ha demostrado lo que es, un hombre con unos sentimientos que poquitos los tienen, Ese niño grande, ese adolescente que en ocasiones se muestra, sobre todo en las noches salmantinas, se ha mostrado tal y como es realmente. Desde estar atento en todo momento, por si podía echar una mano, hasta salirse de su apartamento para que pudiéramos ir a dormir allí, los que quisiéramos de mi familia. Al final incluso, con la preocupación de que no habíamos ido. Había dejado en el Pata Negra una copia de las llaves y no las había ido a recoger. Un gran tío y un gran amigo. Gracias Paco, esto no se olvida.
Que decir de nuestro querido abogado Fernando Vegas, ese que le gana siempre todos los juicios al taurineo y sobre todo a los bodegueros. Otro que tal baila, bueno ahora ya baila menos, tiene una compañera que es la alegría y simpatía personalizada. Creo que van ha hacer una pareja extraordinaria, espero y deseo que la suerte les acompañe en la vida. Como decía, Fernando también ha estado en todo momento ahí, montándome la bronca porque en alguna ocasión, que no me he quedado a dormir en el hospital, no he ido a su casa. Pero es que incluso ha puesto a mi disposición su despacho, porque a mi padre no lo terminaban de operar, se ha preocupado de llamar a clínico. Paradójicamente al día siguiente, mi padre entraba en el quirófano. Fernando que quieres que te diga, aquí está Juan Antonio. Soy consciente que seguramente necesitaré yo mas de tu amistad que tu de la mía, pero no lo dudes nunca, aquí estaré.
Cuando se pasan más de quince días en la sala contigua a una UVI, se piensa solo en una cosa, el que todo termine en una habitación. Las vueltas que se le dan a la cabeza, recordando momentos y reviviendo experiencias. También se piensa sobre todo lo que queda por vivir y las experiencias que todavía se pueden compartir, esa es la única ilusión y esperanza. Bien es cierto que ha habido algunos momentos que he vivido otras, eran cuando por las noches, después de la media hora de visitas y antes de echar una cabezada, me iba a ver a José Ángela a la Fresa.
Él con su amistad y sobre todo con su cariño me animaba, charlaba y me reconfortaba con una buena serie de pinchos y un buen vino. José Ángel es un personaje grande, es tan grande que si no fuera así, el corazón lo tendría que llevar por fuera del cuerpo, de lo grande que lo tiene. Nos ha tratado, tanto a mis hermanos como a mí, con el cariño que se trata a los seres queridos. Por eso la visita a La Fresa es obligada. Todos aquellos que visiten Salamanca, no se lo pierdan es otro monumento más de los muchos que tiene la ciudad, ninguno es comparable a José Ángel. Pero si Jose es grande, no le van a la zaga su padre y su hermano Rober. Gracias amigos por todo y quedan pendiente esos chuletones de vaca.
Vicente, ese gran aficionado, conocedor del encaste de los cárdenos mejor que nadie, ese enamorado del toro, siempre intentando que pasáramos los ratos charlando y evadiéndonos de los problemas. Joder, pensar que lo conocí con su timidez, cuando era un chavalillo y miraba al maestro con esos ojos con los que suelen mirar los niños a sus ídolos, cuando los tienen cerca. No solo sabe de toros, sabe también mucho del corazón y de sentimientos.
Miguel, José Manuel, Nacho, Javi, gracias por esos ratillos y sobre todo por esa preocupación.
Beti, bueno, Miguel porque de los seudónimos hablaremos otro día. Muchas gracias por estar ahí, por esas llamadas, por todo lo que has hecho en la distancia, gracias amigo.
Los que me habéis mandado e-meil, me he pasado tres horas para descargar todos, desde los de Zaragoza a los de Madrid, pasando por Castellón, Extremadura, a todos muchas gracias.
La lista se haría interminable, no creo que deba hacerla más extensible, que sepáis que he quemado un teléfono, he tenido que cambiarlo en Salamanca, o sea que ahora tengo un teléfono charro cojonudo. Todavía no ha pasado todo, el peligro persiste, pero lo que tengo claro es que no voy ha estar solo.
Alguno y alguna, también me han defraudado, todo hay que decirlo, han sido muy poquitos y poquitas. Pero allá ellos y ellas, solo puedo decirles adiós y muchas gracias, que les vaya muy bien.
|