Querido Miguel, lo has conseguido, mira que llevabas tiemp o diciendo que, ni son toros, ni era torear y al final te has decidido a dejarnos con el paquete e irte con las grandes figuras de tu época y disfrutar del toreo del bueno.
Todavía tengo fresca en la memoria, la primera vez que nos vimos, era en el bar-restaurante Etxabe. Como no podía ser de otra forma, era para charlar de toros, ¿te acuerdas no?; que grupo llegamos a formar y que debates que lecciones nos dabais tu y Salva Irisarri. Fíjate por donde que al final aquellas tertulias en el bar-restaurante que entonces regentaba yo, fueron el embrión de dos o tres peñas, entre otras el Foro Taurino que desde entonces has presidido.
Recuerdo como si fuera hoy, cuando llegaste una tarde cargado de ilusión y nos comunicaste que iban ha empezar las obras de la nueva plaza. ¡Que ilusión! Venias como si te hubiera tocado la lotería. Pensábamos que te iba a dar algo. Con el paso de los meses, nos ibas informado de cómo iban las obras, información que contrastábamos con Salva, que también subía diariamente a ver los avances.
Cuando empezaron a dar los abonos, nos opusimos a hipotecar de por vida nuestra afición, dándole al empresario el dinero de quince años. Eso si, entre los dos creo recordar que conseguimos hacer más de doscientos abonados del año.
El día de la inauguración, por tu cabeza pasaron los recuerdos de ochenta años, así como todos los amigos que no vieron cumplido el sueño de ver otra vez toros en Illumbe, entre estos tu añorado amigo Jesús Chopera que se quedó a las puertas. Y lloraste de emoción, cuando la tamborrada de Gaztelubide, irrumpió por la puerta de cuadrillas a los sones de la marcha de Sarriegui. Las lágrimas de alegría y emoción corrían por tus mejillas como las de un niño.
Pero no acababa aquí la cosa aquí empezaba. Enseguida te pusiste al frente de una cuadrilla de amigos, hoy llegan a los trescientos o más, entre ellos yo, que me apuntaste enseguida porque querías contar conmigo. Te pusiste al frente de lo que se denominó el Foro Taurino y al que has entregado tu esfuerzo y dedicación en estos ocho años. Por el han pasado lo mejor de la Tauromaquia actual, toreros, ganaderos ( aun recuerdo la magnifica conferencia de Fernado Cuadri) médicos, veterinarios, maestros de escuelas taurinas, aficionados, Pero lo mejor sin duda alguna, los buenos maestros de la critica Taurina, Alfonso, Manolo Juan Cruz y un largo etc.
Fuiste tu el que trajiste a San Sebastián los dos primeros años al maestro Alfonso Navalón y no pudiste más porque te avisaron de que no lo volvieras a traer y muy a pasar de tu corazón, si querías seguir dando los coloquios, tuviste que renunciar al Maestro. Pero ahí qued o esa declaración de intenciones y sobre todo esas dos semanas grandes, donde el maestro una vez más, impartió cátedra. Luego continuaron los coloquios con Manolo González, Perujo, Juan Cruz Gastón, a los que les has sido fiel como buen amigo que eras. Cuantos han llamado a estas puertas para poder entrar. As traido a inumerables amigos como Victorino, al que ayudaste a subir cuando no era nadie y as seguido apoyando incondicionalmente.
Recuerdo tu esfuerzo y dedicación a los programas de radio. Cuando pusimos en marcha el de la cadena Ser, tu, Marisa y yo. Nos quejabamos del poco teimpo que teniamos para tantas cosas que comentar, yo deje los trastos para que continuarais Marisa y tu, las que liábamos en pocos minutos.
Tristemente también se me vienen a la cabeza desprecios y desplantes de muchos acólitos, no importa Miguel, como solemos decir allá ellos, ni a la suela de los zapatos te llegan.
Te has ido cuando ya no podías más, cuando has visto que Illumbe no es ni la sombra del Chofre, cuando tus ilusiones de que fuera una plaza de primera te las han roto. Te has ido, después de comprobar que San Sebastián tiene una plaza de talanqueras, a pesar de tu esfuerzo por elevar año tras año, la cultura taurina de los donostiarras. Te has ido, después de lanzar un mensaje, en el ultimo coloquio celebrado en los salones del Amara Plaza, ese el que a la postre a sido el último mensaje, era el de que había que regenerar la fiesta en San Sebastián, todavía guardabas alguna esperanza. Te has ido cuando has comprobado que por lanzar este último mensaje, muchos de los que considerabas buenos aficionados, te han llamado al orden, ya te dije que a esos supuestos buenos aficionados ni caso, ni son aficionados ni na. Son parte fundamental del taurineo, los que le hacen el trabajo sucio.
Yo me quedo Miguel, para seguir infamándote de lo que acontezca en tu querida plaza de Illumbe, porque en la otra por la que tienes el corazón partido, la de Logroño, hay magníficos amigos, que seguro que te pondrán al día. Eso si, me quedo con la pena y la tristeza de no volver a oírte nada de la Fiesta que tu tan intensamente viviste, cuando la fiesta era la Fiesta con mayúsculas.
Ya no podrás meterme en las embarcadas, como lo solías hacer en los coloquios, porque me consta que me esperabas tanto o más que a los conferenciantes. Por eso siempre, fuese quien fuese el que hubiese hablado o dado la conferencia, si yo estaba en la sala me pedías mi opinión y mi parecer. Fíjate que embolaos y que honor, después de haber hablado grandes conferenciantes, tenia yo que dar mi opinión. Sinceramente te lo agradezco, no solo en nombre mío, si no también por la fiesta, porque cierto es que muchas veces, había que matizar mucho.
Me quedo también con una pena, el no haber puesto tu biografía en nuestra página, se que te la merecías, pero ya sabes, con el rollo de tenerte cerca… Bueno creo que me perdonarás este pequeño desliz, porque tú sabes lo que yo te apreciaba. Esto no es una despedida Miguel, lo sabes, esto es un hasta luego, porque cada vez que entremos por las puertas de Illumbe o por las del Amara Plaza, allí estarás para darnos la mano y comentarnos tus proyectos y cual va ha ser la próxima conferencia para que no faltemos.
Un abrazo Miguel
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