TOROS A MEDIDA

VITORIA FERIA DE LA BLANCA

6ª de abono con casi lleno en tarde soleada.

Hechos a medida de las figuras son los toros de Núñez del Cuvillo. De justo tamaño, entre 500 y 520 kilos la corrida, de desarrollada cornamenta pero cómoda, es decir hacia arriba y no hacia delante, de poca alzada y manos cortas (excepto el alto 2º de la tarde), de culata no muy poderosa y carente de poder. Lo ideal para el toreo moderno.

Al sastre no todo le ha salido perfecto pues los toros han carecido de raza y han pecado de huidizos y rajados. No han tirado para adelante. Se salva el 6º, el mejor, el 2º y siendo benévolo el 5º de la tarde. Orejas populares para Castella dos, una en cada toro, y para Cesar Jiménez una del que cerró la feria. El Juli de vacío con el peor lote de la tarde.

Pero quisiera resaltar algo que me ha llamado la atención. La diferencia entre el Juli y Cesar Jiménez toreando al mismo toro. Me explico.Ambos han lidiado, 1º y3º, un toro rajado, sin fuerza y que quería marcharse a las primeras de cambio. Los toros eran clónicos. No obstante, El Juli ha conseguido amarrarlo a base sobarle dejándole continuamente la muleta puesta en el hocico y ha terminado haciendo la faena en un palmo de terreno. Faena inteligente y muy técnica.

Por el contrario Cesar Jiménez, utilizando los mismos resortes, no ha conseguido someter y por el contrario ha ido siempre detrás del toro. La diferencia técnica de uno y otro diestro ha quedado patente en la plaza. Es un detalle técnico y quizás nimio pero que me ha llamado la atención, aunque tampoco es un descubrimiento el saber que el Juli es torero más poderoso que el de Fuenlabrada. Pero de tardes anodinas también se puede aprender algo.

La tarde ha sido fin de fiesta y de aire triunfal. Broche a una feria donde lo espectacular ha sido la asistencia de público y la correcta presentación del ganado. Como pendiente y mejorable para futuras ediciones queda el elevar la fuerza de los toros.

Como modesta recomendación para el Comité Vitoriano les rogaría sepan administrar con sabiduría el éxito y huyan de triunfalismos, ya que estos pueden hacer tambalear los cimientos colocados en la presente edición, tal como ocurrió en un plaza hermana. Pisar donde pisa el buey, apuntalar con lo conseguido y desarrollar el proyecto con humildad y perseverancia.

 

 

 

 

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