7ª de abono: El destoreo triunfa una vez más ante la televisión.

Séptima corrida de la Semana Grande Toros de Jandilla, anovillados, sin rematar (será por la sequía) mansos, e inválidos. Debido a esta condición una vez mas se hizo un simulacro de la suerte de varas todos sirvieron para darles mantazos. El Juli ovación, oreja y ovación con saludos. Barrera silencio en el único que lidió debido a una cogida. Gallo, ovación con saludos y oreja. Algo más de media plaza.

Por un día, no pensaba escribir la crónica ya que todo el mundo ha podido ver el destoreo y el triunfalismo de esta tarde en Illumbe y el que haya tenido la suerte de no verlo, tampoco lo vamos a fastidiar. Con lo cual cada uno ha podido hacerse un composición de lugar. Claro está que los de la Julimania no habrán querido ver, como ha ocurrido esta tarde en Illumbe.

No merece mucho la pena comentar la corrida porque insisto, todos han podido ver, toros que parecían que habían estado de gaupasa por la parte vieja, aunque al que más se le notaba fue al primero de la tarde y es que ya se sabe, de los corrales de la plaza puede pasarse a los distintos bares del complejo y parece ser que algunos han estado de copas, por no decir de otra cosa.

Parecían astifinos pero cuando se les miraba de cerca parecían brochas de afeitar pero esto no creo que lo echen por la tele, no han dicho ni tan siquiera la verdad en cuanto a la cantidad de gente que había en la plaza, como para contarnos cuantas copas se habían tomado los borregos de los bodegueros.

Bueno, que eso, que habréis podido ver el nivel de Illumbe en todos los sentidos, de publico, de toros y de toreros. No hace falta comentar mucho más.

De todas formas la gente contenta ya que en el país de los ciegos el tuerto el rey. En Illumbe nos conformamos con poco, bueno o con muchos mantazos y trapazos mal dados, pero con eso nos conformamos. No hay más, y donde no hay no se puede sacar.

Ah, por cierto, fijaros en la anécdota cuando el destoreador de El Juli se le estaba pitando (Bueno pitándoles tres Eneko Castell y un servidor) por estar fuera de cacho, meter pico, mano alta, muletazos para afuera y que entraban dos autobuses entre toro y torero, el señor de al lado nos dice: ¡ya está bien de tanto pitar joder, que nos está mirando Chopera (hoy estaba solo Oscar en el callejón, Pablo debía estar arto también de su semana grande y se habría ido a Bilbado) fijaros, hasta la gente tiene miedo de que los miren!

De risa.


Archivo de Noticias