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Toros de Galache mutiladas las defensas reglamentariamente,
buenos los tres primeros y más parados los tres
últimos para, Leonardo Hernández oreja y
silencio. Andy Cartagena, ovación con saludos y
silencio. Sergio Domínguez ovación con saludos
y silencio. Menos de madia entrada.
Da igual que los toros sean buenos o malos,
da igual que la gente tenga ganas de regalar orejas, en
Illumbe todo da igual, los lidiadores, ya sea a pie o
a caballo, no son capaces de levantar una tarde que podía
haber inaugurado la Semana Grande con éxito. Porque
los toros fueron bravos los tres primeros y los otros
tres después de corretearlos por toda la plaza,
en el segundo rejón de castigo, ya estaban artos
de seguir sin ton ni son a los caballos.
Caballos o caballitos porque eso es lo
que han hecho hoy en Illumbe dar vueltas y más
vueltas, como si del tiovivo de la concha se tratara.
Dos mendigos en el ruedo, uno consiguió
su objetivo, que fue el subalterno de Leonardo un tal
Pedrito de Mérida, el solito consiguió que
se le diera la oreja al su rejoneador. Se lió en
el ruedo a pedir la oreja a base de pitidos y como en
Illumbe se pide la oreja de esa guisa, pues la gente le
siguió en su pitada y el presidente la concedió.
El otro imitador de mendigo del tal Pedrito
fue Juan Carlos Ruiz de la cuadrilla de Sergio. Este,
en vez de pitar incitaba al publico voceando cual pastor
de ovejas. Este no debía de saber que en esta plaza
se pedía pitando y no consiguió su objetivo.
Bajonazos infames tanto con los rejones
de castigo como los de muerte.
De lo demás poco que contar salvo
esos buenos tres toros de Don Paco Galache, el que fuera
uno de los mejores ganaderos de España y que hoy
tienen relegado a los caballitos. Que pena.
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