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Lo tenia reservado la dueña de la librería.
Resulta curiosa la historia del último
ejemplar vendido la semana pasada en la librería
"Aniceto" de Salamanca, que no siendo de las
más importantes ha estado a la cabeza de ventas
del libro de Navalón por su buena situación
en la transitada calle de Toro. La dueña de dicha
librería al ver que se agotaba rápidamente
decidió reservarse un ejemplar para que se lo firmarse
el autor.
La señora no es aficionada a los
toros pero al comprobar la expectación que despertaba,
quiso guardar un ejemplar para ella. Avisado el autor
para estampar la dedicatoria y cuando ya sacaban el último
ejemplar sobre el mostrador, se presentó Don Antonio
Laa, ingeniero agrónomo y antiguo director del
matadero de Ciudad Rodrigo que iba a recoger un ejemplar
encargado por teléfono esa misma mañana.
Ante semejante compromiso la dueña
de la librería cedió su ejemplar a don Antonio
que aprovechando la presencia de Navalón, le pidió
la dedicatoria y además se llevó la sorpresa
de que en una de las primeras páginas en blanco
le hizo un dibujo de un toro en el campo, junto a un ramo
de flores silvestres.
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