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Escrito por Luis Picazo Montoto
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lunes, 26 de julio de 2010 |
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No ha mucho han pasado las fiestas de San Isidro, fechas en las que en los "Madriles" tradicionales se vendían las rosquillas del Santo. Antiguamente éstas eran de dos clases: las "tontas" y las "listas" y si bien ambas estaban elaboradas con las mismas materias primas -harina, huevos, azúcar y anís o anises- se diferenciaban en que las segundas tenían una cobertura a base de claras con azúcar glass y unas gotas de zumo de limón que las hacían mejores y con mejor paladar. Para leer todo el artículo
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